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El poder de la chancleta vs. el like

Sep 11
2 min read

Updated: Sep 12



Hubo una época en que una madre no necesitaba internet para hacer que una situación se saliera de control. Tenía una chancleta, y con eso bastaba.

La chancleta de mamá podía parecer pequeña, ligera e inofensiva, pero todo cambiaba en cuanto se la quitaba del pie. No siempre hacía falta que la lanzara; a veces bastaba con verla en su mano para entender perfectamente que ya no te salvaba ni el médico chino.

¡Y PÁCATA!

Y, como ocurre con casi todo acontecimiento importante en una familia, el chancletazo nunca terminaba con el chancletazo. Por supuesto, todos tenían algo que decir:

—¡Qué mala madre! ¡Mira cómo le pega!

—¡Déjalo! Tiene que aprender a respetar.

—A mí me criaron así y aquí estoy.

—Pues a mí nunca me dieron una chancleta y mira qué bien salí.

Había opiniones para todos los gustos, y la chancleta generaba engagement. Claro que en aquel momento nadie le llamaba así. Era simplemente un chancletazo.


Hoy tenemos algo muchísimo más pequeño que una chancleta y, sin embargo, capaz de provocar una cadena de reacciones bastante parecida:

El post.

¿No me crees? Mira cómo un post puede hacer aparecer a nuestra chancleta virtual:

El like.

Parece poca cosa, un dedo toca la pantalla y sigue su camino. Pero ese pequeño corazón ya le está diciendo algo a los demás que pasan por ahí:

“Esto está bueno.”

Vas pasando por tu feed y encuentras una publicación con veinte likes. Sigues de largo. Un poco más abajo aparece otra con quinientos y, de pronto:

¿Y esto qué es?

Entras a mirar. Quizás te gusta, quizás no; puede que hasta termines siguiendo la cuenta. Pero, aunque no hagas nada de eso, ya le regalaste una visita.


Como últimamente he estado publicando, quise entender el fenómeno de los likes, así como en mi infancia traté de entender tantas veces el fenómeno de la chancleta voladora. Debo señalar que a esta última nunca llegué a comprenderla del todo.

Así que me puse a husmear un poco y, para mi tranquilidad, con los likes sí encontré algunas respuestas.

Uno de los estudios que encontré hizo algo bastante sencillo: mostrar una publicación con o sin ese primer like y observar qué hacían los demás. Y resulta que ese primer corazoncito sí podía mover la aguja.


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Te esperamos!




 
 
 

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